La ira se apodera de mí. Una vez más derramo gotas de sudor. Y la locura que desvanece mis dedos grita tu nombre, -con desesperación- Por donde quiera que voy…
La ira se apodera de mí. Una vez más derramo gotas de sudor. Y la locura que desvanece mis dedos grita tu nombre, -con desesperación- Por donde quiera que voy…